Para la industria acerera argentina, no llegan buenas noticias desde el “Gigante Asiático”. A los problemas casi irreversibles provocados por la liberación de importaciones de acero chino dispuesta por el gobierno de Javier Milei, se suma ahora una nueva amenaza que pone en jaque la continuidad de la siderurgia en nuestro país.
La República Popular China cuenta con una nueva técnica de producción de acero que reduciría los tiempos de fabricación en 3.600 veces y ampliará la lista de materias primas posibles de ser usadas. Es decir, un aumento colosal de la capacidad de producir un material estratégico para toda actividad manufacturera.
El nuevo método, habría sido alcanzado por investigadores chinos tras décadas de investigación. Mediante el mismo, los productores del país asiático podrían reducir la demora de producción pasando de varias horas a tan solo unos cuantos segundos para obtener el mismo producto.
China habría alcanzado la capacidad de extraer hierro de materiales con bajo contenido de ese compuesto químico, lo que le permitiría prescindir de varios países desde donde lo importa. Algo que en la actualidad resulta clave en las relaciones comerciales que mantiene la administración de Xi Jinping.
De esta manera, China alcanzaría además una ventaja a nivel ecológico, ya que prescindiría del uso de carbón para la fundición del hierro, reduciendo los agentes contaminantes que derivan de la actividad.
Teniendo en cuenta que actualmente es ese país asiático el mayor fabricante del mundo, la ventaja podría estirarse provocando graves daños económicos en otras naciones productoras e, incluso, a aquellas que exportan materias primas a dicho país.





































